PALABRAS OLVIDADAS…LO LATINO vol 1  By

PALABRAS OLVIDADAS…LO LATINO vol 1

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Ya he hablado anteriormente de mi afición por las palabras, la gramática, la escritura, la etimología, la pronunciación, los significados…lo reconozco, soy una amante de las palabras, palabros y palabrejas y especialmente de las raras y olvidadas, aquellas que por algún motivo pasaron de moda y  fueron reemplazadas por otras que sonaban  más chic, sólo porque provenían del inglés o el francés.

No estoy en contra de la evolución, ni de la mezcolanza, desde luego el lenguaje debe seguir creciendo, el problema es que como en otras muchas cosas estamos sumidos en una involución permanente en muchos casos agudizada por las nuevas tecnologías, los whatsappeos, tweets, (tuits castellanizado) mails, mensajes e infinitas nuevas comunicaciones donde el lenguaje no se cuida y se infravalora cada vez más…tal vez porque pertenezco a una generación donde la ortografía era importante, tal vez porque en el cole hacíamos una cosa hoy olvidada llamada “dictados” tal vez porque podías suspender un examen por no haber puesto un acento, tal vez porque me adoctrinaron en la creencia de que las palabras son importantes…tal vez por eso y por mucho más SOY INCAPAZ DE ESCRIBIR UN WHATSAPP SIN SUS CORRESPONDIENTES ACENTOS, Y POR SUPUESTO CON TODAS LAS LETRAS…(aunque a veces mi móvil tiene vida propia y escribe lo que le da la gana). Y no me veo diciendo me voy a mi Kely (¡qué aberración!) Sí, soy una enferma de las palabras, pero ya es demasiado tarde, ¡No tengo remedio! …yo fui a EGB

Pero toda esta argumentación en realidad sólo me sirve para introducir el verdadero tema de este escrito “Lo Latino” volumen 1, (porque da para mucho…) hace una semana tuve la grata experiencia de visitar Colombia, y descubrí cómo muchas palabras olvidadas en nuestro castellano, allí las utilizan sin reparos, con orgullo, sin sustituirlas por un galicismo o anglicismo, podéis imaginar que me sentía como pez en el agua, qué maravilla poder hablar como me gusta sin que nadie me mire raro…sin que piensen que soy cursi, pedante o desfasada.

Ya intuí que este viaje iba a resultar muy interesante a nivel palabrístico cuando la azafata del avión de Avianca me dijo muy amablemente “por favor la cobija tiene que estar recogida durante el despegue”, la cobija…qué maravillosa palabra en contraposición a lo feo que resulta decir manta.
Me encanta su lenguaje, y no sólo las palabras también las expresiones, que aunque parecidas a las nuestras han derivado en un enfoque más agradable, más sútil, más educado, he vuelto de allí pensando que en realidad nosotros somos un poco bruscos al hablar.
Por ejemplo cuando nos dicen gracias contestamos de nada, mientras que allí te contestan “con mucho gusto” o “con gusto” ¿no es una maravilla que te respondan con tanta dulzura?, ¡¡por Dios!!  nunca volveré a decir “de nada” que a todas luces ahora me suena fatal.

Otra expresión curiosa, interpretación de nuestro “que vaya bien” y que ellos suavizan con un “que estés bien” ¡pues claro! a mí me gusta más que estés bien, sin duda suena más personal, más agradable, menos indiferente a ¡que vaya bien!.
Y otra que también voy a incorporar a mi vocabulario “me regalas” que la emplean para todo, en vez de decir, me mandas, me envías, me pasas, me das, siempre dicen me regalas, y allí estaba yo escribiendo mails que empezaban:”os regalo el documento que hemos visto esta mañana en la reunión”…¡me encanta!
Y una expresión nueva “dar papaya” que más o menos significa despistarte, exponerte a algún peligro, descuidarte, no estar atento …y claro si das papaya te roban la mochila como le pasó a un compañero…

Después de esta visita, definitivamente he incorporado nuevas palabras a mi vocabulario…agua del clima, que me suena muy divertido (agua del tiempo, ¡va!..) Tapabocas ( adiós mascarilla) tocineta (panceta) pileta (lavabo) caneca (cubo) luminaria (farola)… porque allá donde fueras haz lo que vieras y sobre todo yo añadiría “aprende lo que puedas”

En resumen, me encantan sus palabras que en realidad, muchas son las nuestras pero olvidadas, adoro esa falta de complejos al utilizarlas, esa amabilidad y sencillez que las acompaña, diría que son palabras “en positivo” que buscan el lado amable, que suenan delicadas y educadas…  definitivamente son chévere y voy a intentar ponerlas de moda…

Este texto va dedicado a Marisa, mi amiga del cole, amante de las palabras tanto o más que yo y a su extenso repertorio de palabrejas  y expresiones divinas: colodrillo, calcañar, mamarracho, pendejo, julandrón… y sus inolvidables ¡¡me cachis en los mengues!!

Volumen 2: música látina, no os lo perdáis

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